¿Por Qué Dejé Que Mis Parejas Me Engañaran Hasta Que No Pude Más?

En este post hablaremos de la historia de Julie Thames, una mujer que escribió sus experiencias y que definitivamente aprendió mucho de ellas también. Julie nos comparte su historia y nos deja mucho en qué pensar.

Ser engañada era mi temor más grande. Tenía pavor de que me pasara, y por supuesto, me pasó.

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La primera vez fue cuando tenía 15 años y mi novio fue atrapado besándose con otra chica en una fiesta.

Como esa había sido mi primer relación con alguien, la experiencia me preparó para un futuro realmente inestable.

Con el acceso a redes sociales y smartphones, rápidamente me di cuenta de que tal vez el haber encontrado a mi novio besando a otra chica no era la única forma en la que me estaba engañando. Miré los mensajes de su teléfono y de Facebook, ahí encontré que había muchas conversaciones entre él y otras chicas.

No se estaba acostando con ellas, pero regularmente las atraía y buscaba a alguien más además de mi.

Después de perdonarlo, pasamos tres (inestables) años juntos. Como si la suerte estuviera echada, la misma chica que besaba en la fiesta fue la que terminó nuestra relación.

Vi un mensaje de ella que decía «Yo también te quiero.» Y fue la gota que derramó el vaso.

Mi primer relación me enseñó una cosa: Todos engañan.

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Mi siguiente relación seria no fue mucho mejor que la primera. Él acababa de cumplir 21 y parecía pasar más tiempo borracho que sobrio. Yo esperaba a que se desmayara de borracho para buscar su teléfono y ver lo que había por ahí. Otra vez, le decía a varias chicas que las deseaba.

Una vez en particular, él no me invitó a salir juntos, y terminó durmiendo en la casa de otra chica. Su historia decía que «había tenido que llevarla a su casa». Dijo que no hizo nada y que durmió en su sillón.

No fue hasta dos años después que accidentalmente admitió que la había besado, lo que hizo que me diera cuenta que había más de esa historia que no me había contado.

Al final, la chica me contó una historia completamente diferente, decía como se habían enganchado y que yo era patética si no le creía.

¿Pero a quién debía creerle, a la extraña que me enviaba mensajes crueles a través de Facebook, o al novia en quien confiaba y con quien llevaba saliendo casi un año?

A pesar de que se hubieran acostado o no, el hecho de que mi novio buscara a otra mujer mientras salíamos era completamente inaceptable.

Solía convencerme a mi misma de que ser engañada significaba que mi pareja necesitaba dormir con alguien más, que era algo físico. Pero, después de todos estos años, me he dado cuenta que ser engañada es mucho más que eso.

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Entiendo que chicos y chicas tienen permitido ser amigos, pero la realidad es que la línea de «amistad» se cruza demasiado seguido.

Tener a alguien que te hace sentir que no eres deseada es lo mismo que ser físicamente engañada. Tener a alguien que te miente continuamente es ser engañada. Incluso so dos personas jamás se han tocado físicamente, pero hablan de cómo quisieran tocarse, eso sigue siendo engañar.

¿Entonces, por qué lo hacemos? ¿Por qué sentimos que es necesario tener opciones? ¿Por qué no podemos establecernos solo con una persona?

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¿Es la facilidad de conversación que proporcionan las redes sociales y los teléfonos celulares o es la inseguridad que tenemos con nosotros mismos?

La falta de respeto, honestidad y confianza en todas mis relaciones crearon problemas. Al final, terminé dejando de confiar en la gente… particularmente en los hombres.

Sentía como si siempre fuera «solo una opción.» Nadie me hacía sentir segura y completa. No pasó mucho tiempo hasta que me encontré queriendo hablar con otras personas, queriendo enviarles mensajes y hacer lo mismo con ellos.

Me decía a mí misma que era aceptable. Me decía que no importaba. Si mi novio podía pasar sobre mí, yo podía pasar sobre él. Pero después de un tiempo, no pude hacerlo más.

Mi moral era más alta que eso. No podía mentir. No solo a mi novio, no podía mentirme a mí misma.

Sé que no soy la única que quiere una relación honesta. No soy la única que no quiere estar en una relación a medias que terminará en divorcio algunos años después. Pero aún así, parece casi imposible encontrar a alguien que piense de la misma forma que yo.

Quiero estar perdidamente enamorada, al punto de que el pensamiento de ser engañada se borre por completo de mi mente. Quiero saber que las chicas con las que mi futuro novio hable son solo sus amigas. Quiero saber que soy completamente querida. Quiero saber que puedo tomar su teléfono o ver sus redes sociales y saber que no oculta nada.

Y quiero que él se sienta de la misma forma conmigo.

Quiero saber que yo, por mí misma, soy suficiente. Y que nosotros, como pareja, somos lo suficientemente fuertes para no dejar a nuestro amor fracasar.

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Tal vez muchas hayamos pasado situaciones parecidas a las de la nota, por eso es importante conocer lo que otras personas piensan y han aprendido. Un engaño no es un tema fácil de platicar, ni algo que queramos que todo el mundo conozca sobre nuestras vidas, pero historias como estas nos dan un poco de fortaleza y nos hacen saber que no estamos solas, que siempre podemos buscar algo mejor; no solo porque lo queremos, también porque lo merecemos.

Comparte la nota, hay muchas mujeres que pueden estar buscando una historia justo como la suya.

Fuente:Elite Daily

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