Un Niño De 11 Años Leyó Una Carta En El Funeral De Su Abuela… Todos Quedaron ATERRADOS

Este chico escribió una carta para el funeral de su abuela, y con mucho coraje la leyó frente a todo el mundo que estaba presente en la ceremonia. Hasta aquí dirás, claro muy bien el niño, y muy valiente en escribir y leer una carta a su querida abuela en un momento tan tormentoso como puede ser un funeral.

Pero si crees que a todas las personas se las recuerda «magnánimas» cuando dejan este mundo tienes que ver lo que dice este niño! Todos esperaban palabras de encanto y cariño, de reconocimiento y amor…pero a veces, tal vez casi siempre, los niños tienen la gran habilidad de no tener prejuicios ni miedo de decir la verdad.

Aunque esta verdad dejó aterrada a toda la familia!

La abuela de Marcos falleció con 92 años, aunque parecía más joven, dado que salía a caminar y pasear. Esto fue algo que repitieron sus hijos, nietos y amigos cuando les tocó hablar en la misa y el funeral.

Pero lo que paralizó a todo el mundo fue lo que leyó Marcos…

CARTA-1

La larga carta dejó a todos helados. La cara de sus padres mientras leía la carta era de pánico y terror. Aquí te mostramos lo que escribió este niño:

CARTA-2

La abuela Marta siempre vivió en mi casa. La queríamos mucho. Sus historias de mi papá y mis tíos cuando eran jóvenes nos mantenían horas sentados en la mesa. Era divertida sobre todo cuando mi papá abría la botella de vino que guardaba en su armario. Me encantaba sobre todo esa del día en que mi papá y mi tío Juan llegaron con una iguana gigantesca que habían robado de una tienda de mascotas. Lo hicieron para salvar al pobre reptil que estaba sufriendo en una especie de acuario muy pequeño. La abuela les dijo que la devuelvan porque era muy fea y no iban a tener a ese “bicho feo” en la casa. Siempre repetía eso de “bicho feo”. No me gustaba.

Tampoco me gustaba que nos diera golpes en la cabeza cuando no nos comíamos la comida ni que nos jalara las orejas cuando decíamos malas palabras. Incluso me dio mucha rabia cuando encerró en el baño a mi hermano pequeño porque se hizo pipí en los pantalones. Lo tuvo como dos horas “para que no se le olvide donde queda el baño”. Tenía apenas tres años. Yo lo intenté liberar pero me descubrió y me mandó a mi cuarto castigado. Tampoco me gustó el día que le lanzó un plato de arroz en la ropa a Luisa, la niñera que iba los miércoles, porque “no le puso suficiente sal”. Y nunca me voy a olvidar el día que nos apagó la tele para el partido de la selección contra Brasil porque al otro día había colegio. Mi papá nos había dejado quedarnos hasta tarde pero ella dijo que era una barbaridad. Nos perdimos un partidazo. Toda mi clase lo vio y lo comentaron al día siguiente. Yo no pude.

La quería mucho porque era mi abuela pero era una vieja muy pesada y eso no me gustaba. Perdón tata que seguramente ahora estarás muy enojado conmigo allá en el cielo pero creo que la abuela se va a ir al infierno. Era muy mala”.

Y tú qué opinas? Comparte la historia de sinceridad de este niño apretando el botón de abajo!

Fuente: Upsocl

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